Santiago Alamilla Bazán

La Crisis que Viene – Paráfrasis

Santiago Alamilla Bazán.-

La economía nacional no es diferente de la doméstica, ante esta crisis las familias no estarán percibiendo sus ingresos de manera normal ya que la mayoría de las actividades se encuentran suspendidas, es decir los negocios no están recibiendo ingresos y por lo tanto tampoco pueden hacer frente a sus obligaciones, entre ellas los impuestos, que tampoco podrá pagar  porque éstos dependen de lo que ganen o de lo que vendan, así que no es cuestión de si son buena onda, o de si el presidente se los pide con cariño, simplemente si no hay ingresos no hay de donde puedan salir los dineros `para cubrir sueldos y demás gastos.

Esta situación ha puesto de manifiesto el desconocimiento del proceso económico por parte del presidente de la república, en la mañanera del 1 de abril repitió de nuevo que no podía dar estímulos fiscales porque entonces cómo le iba a dar sus pensiones a los adultos mayores… No entiende que la contracción económica implica precisamente eso, si antes recibías mil pesos, ahora recibirás menos dependiendo el tamaño de la crisis y si las empresas no ganan, el gobierno tampoco recauda. No es cuestión de que si los empresarios son o no solidarios, socialmente responsables o amigos de la T4, son simples sumas y restas: Si no hay ingresos para las empresas tampoco habrá ingresos para el gobierno.

Nuestro estado mexicano sigue petrolizado, a pesar de que durante los años de gobiernos “neoliberales” como les llama el mandatario, se hicieron  muchos esfuerzos para que la captación de recursos orientados al gasto e inversión pública se diversificaran, sigue siendo el petróleo el principal elemento fiscal que mantiene el aparato burocrático funcionando. Esto resulta muy importante porque desde los años 80 no se tenía un precio tan bajo del barril, lo que resulta en un ingrediente más en esta crisis que se avecina, la recaudación caerá porque no hay actividad económica y los ingresos petroleros también porque está a diez dólares el barril mexicano, esta situación inevitablemente genera un boquete en las finanzas públicas que forzosamente obligará al gobierno a priorizar el gasto, reconsiderar la inversión y, aunque no lo quiera el presidente, recurrir al financiamiento para reactivar el ciclo económico.

La negativa de AMLO a generar un paquete fiscal de ayuda a las empresas y empresarios pone al descubierto su rudimentario entendimiento de los fenómenos económicos, su visión se quedó en los años setenta donde el estado era el principal motor de la economía, y que a la postre no pudo sostenerse en los años ochenta, generando una crisis nacional que provocó que los usos y costumbres de la política evolucionaran con la salida de los políticos del poder para dar cabida a los tecnócratas; los “neoliberales” como les llama. El presidente no logra entender que aún con todos los errores y corrupción que le achaca a aquella visión de estado, por mucho fue la tabla de salvación para un país que se administraba como él lo está intentando ahora, regresando a fórmulas ya desgastadas cuya probada ineficiencia causaron la crisis nacional que dio pie a los procesos que culminaron con la salida de su partido de entonces, el PRI, de los pinos.

El 98 por ciento de las empresas de México son micros, pequeñas o medianas; son organizaciones que luchan todos los días para mantenerse a flote y aunque sean creyentes de la transformación del “prejidente” no tienen manera de sostener un negocio cerrado y seguir pagando salarios completos, prestaciones sociales e impuestos. Urge que la federación entienda que apoyar a las empresas es proteger los empleos y cuidar éstos es salvaguardar a las familias y la paz social.

López Obrador se ha llenado la boca diciendo que “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre” y las circunstancias le están dando la oportunidad de oro de demostrar que sus lineamientos son más que palabrería, en estas condiciones el estado debe condonar las cuotas obrero patronales de seguridad social de los trabajadores de las empresas obligadas a cerrar, decretar de utilidad pública el internet mediante la condonación de los servicios domiciliarios por este concepto así como la exención del pago de la energía eléctrica de las empresas privadas que prestan este servicio; suspender los cobros del infonavit a los derechohabientes, aplicar en la CFE lo mismo que se hace en los casos de huracanes ya que la gente está obligada a estar en sus casas lo que generará mayor consumo, suspender la tarifa DAC en la contingencia, condonar el 50% del consumo excedente de energía eléctrica domiciliaria y el otro 50 por ciento diferirlo en los 6 recibos del año 2021, condonar a los sistemas estatales y municipales el importe de la energía eléctrica para los servicios de agua potable y diferir la facturación del alumbrado público de los meses de la contingencia en la facturación de 2021. Para las empresas obligadas a cerrar que paguen salarios completos durante la contingencia, estos importes considerarlos a cuenta de cuotas patronales de seguridad social en el siguiente ejercicio y los créditos comerciales que los empresarios requieran para estos conceptos tengan un tope bajo en la tasa de interés con diferimiento para su pago, respaldado por la banca de desarrollo; entre otras muchas cosas.

Si no se toman las medidas urgentes, la crisis que viene será gravísima y muy difícilmente se podrá salir adelante, por más retórica y estampitas que nos receten.

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