Santiago Alamilla Bazán

El femenino arrebato de la agenda pública – Paráfrasis

Santiago Alamilla Bazán –

Desde que inició esta administración e incluso antes, la agenda pública había estado manejada, magistralmente hay que decirlo, por el presidente López Obrador. La estrategia de iniciar cada mañana con los temas de interés para el gobierno en su exposición diaria de dos horas, había resultado imposible de contener por parte de los partidos de oposición y en general de cualquier actor político en este país; ya era costumbre que cada día se hablase de lo que el presidente quiere.

La integración de la agenda pública es un tema de gran análisis e interés para todos los que nos dedicamos a los asuntos gubernamentales; pongámoslo sobre la mesa, para que a un asunto se le preste atención por el estado, es decir que se ponga en marcha la maquinaria para dirigir los esfuerzos para su solución, hace falta en primer lugar que se encuentre en la agenda, es decir que esté en el foco de atención de la ciudadanía, que en la mente de las personas el asunto tenga un interés y una relevancia que lo ponga por encima de otros aspectos.

En la academia, se dice que un asunto público para resolverse primero debe convertirse en un problema público, aterrizando el comentario:  Una situación que nos afecta a los ciudadanos se vuelve un problema cuando logramos definirlo, proponer  soluciones y señalar un presunto culpable; si este problema es arropado por la gente, si la población lo reconoce como un elemento que le afecta en mayor o menor medida, entonces el problema va por buen camino para que tome su lugar en la agenda pública, es decir en la lista de prioridades que el estado debe atender y resolver.

El problema de la violencia contra las mujeres lleva una escalada alarmante en los últimos lustros, no solamente en México sino en todo el mundo, se estima que a nivel mundial una de cada tres mujeres ha sufrido algún tipo de violencia, y de este número que es enorme, la mitad de las agresiones provienen de sus parejas quienes en la mitad de las ocasiones han lastimado físicamente a las mujeres, es decir que más de 450 millones de mujeres en el  mundo han sido lastimadas físicamente por sus parejas hombres. Sin embargo la violencia contra la mujer es ejercida en un porcentaje importante también por otras mujeres, a veces ni siquiera son conscientes de sus agresiones ya que desafortunadamente forman parte de un sistema de educación y valores que ya está torcido desde la base.

En lo personal me tocó atestiguar la agresiva violencia política y laboral de mujeres hacia otras mujeres; con el pretexto de encargos y vendettas personales, una regidora que ahora es diputada local postulada por el Partido Acción Nacional agredió y hostigó a tres mujeres profesionales hasta que fueron despedidas de su empleo, y cuando se le cuestionó el por qué de sus lamentables acciones, expresó que estas mujeres habían sido “daño colateral”.

Es verdad cuando dicen las mujeres que se sienten inseguras, si en Yucatán se sienten así, imaginemos por un momento lo que está pasando en otras partes de la República, tienen temor de usar el transporte público, de ir a la escuela o al trabajo, de correr en un parque, de ir al gimnasio, en general se sienten y están vulnerables, los números no pueden esconderse.

El reclamo al Presidente se agudizó por su pobre respuesta, muy por debajo de lo que las mujeres esperaban, al menos un poco de empatía, y los asesinatos de los días siguientes, inclusive dos en nuestra pacífica Mérida, elevaron el nivel de indignación y molestia. Los pañuelos verdes hicieron lo que ningún actor político había podido hacer hasta el momento: Arrebatarle la agenda pública a Andrés Manuel. Los esfuerzos del aparato estatal por desplazar esta problemática han sido ampliamente superados por la ola de indignación y molestia que se concentró y unificó.

Algunos opinólogos han decretado el fin de la luna de miel del presidente con el pueblo, tendrá que jugar por primera vez con una mano desfavorable a sus intereses, hasta el momento se ha equivocado todos los días. Es muy fácil ser oposición y muy difícil ser gobierno. El nueve ninguna se mueve.

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