Santiago Alamilla Bazán

Avión y Tren, fracasos de la 4T. Paráfrasis

Santiago Alamilla Bazán

Casi 30 millones de pesos ha costado tener detenido el avión presidencial en los Estados Unidos, un activo de todos los mexicanos que nos sirve para que nuestro presidente, el presidente de la economía número quince del mundo y líder de los países de habla hispana, incluida la madre patria pueda hacer sus funciones como jefe de estado y estrechar relaciones con el mundo para que precisamente esa economía crezca y se aleje de ese cero que nos llevamos durante el año pasado.

Ha sido más bien un asunto de terquedad y sobredimensionamiento de lo que este avión de la Fuerza Aérea Mexicana representa ya que sin duda el próximo presidente comprará uno para poder cumplir con sus funciones de manera adecuada. Sacando cuentas ha costado casi lo mismo tenerlo detenido que estarlo usando, sin embrago lo que más afecta es que se ha dejado de tener participación en la economía global, el presidente no ha asumido su papel de líder del país hispano más grande e importante en la economía mundial.

Según su propio dicho, hasta el momento nadie ha ofertado para pagar los casi trescientos ochenta y siete millones de pesos anuales durante los próximos siete años que cuesta la aeronave, una cantidad que comparada con lo que algunos gobiernos locales se gastan en comunicación social resulta verdaderamente pequeña.

El gobierno federal ha llegado a imprimir un volante promocional con las ventajas de la aeronave, para que pueda incluso venderse a un grupo de empresarios o bien rentarse, en todos los casos con la oferta que pueda ser operado por nuestros pilotos de combate de la F.A.M… ¡llévelo, llévelo!

El avión regresará a México, dejaremos de pagar ochenta mil pesos semanales por estacionamiento, lo resguardarán en su hangar, en su hangar de siempre; ¿Se le quitará el escudo nacional? Depende, depende quien lo compre o quien lo rente, si es que alguien lo compra o lo renta.

El tren maya va, se usará la misma ruta y línea que se diseñó cuando Tata Lázaro era el presidente de México, se usará el derecho de vía que perteneció a los Ferrocarriles Unidos del Sureste en uso desde principios del siglo XX, el tren volverá a seguir la ruta que usara alguna vez Carrillo Puerto cuando huía de las fuerzas que asesinaron a Madero; bien se dice que no hay nada nuevo bajo el sol y en la cuarta menos, se trata de revivir viejas glorias con todo y sus fallos. El tren Maya usará el mismo derecho de vía que Don Porfirio aseguró cuando las haciendas yucatecas estaban su apogeo y el Paseo de Montejo representaba el auge y glamour de la hermana república de Yucatán. Se volverá a hacer, un tren moderno como el que nos prometió Ivonne Ortega que recorrerá desde Palenque hasta Cancún y de regreso nuestra península a más de 140 kilómetros por hora con carga y también con capacidad para mover a los nueve millones de turistas que anualmente llegan a Quintana Roo y Yucatán; Francisco May y Cecilio Chi, líderes de la resistencia maya  estarán contentos porque por fin llegará el progreso a la zona maya de México a decir del presidente, y todo el costo, todo en absoluto, los ciento cincuenta mil millones de pesos que costará serán por cuenta y orden del gobierno federal. Al igual que el avión presidencial ni un solo empresario, nacional o extranjero se ha mostrado interesado en invertir un solo peso en la obra, pasó de cero inversión pública al inicio de la administración a un proyecto de estado, como aquellos de los años setenta donde el estado fue dueño de aerolíneas, equipos de futbol, televisoras y hasta cabarets. Ahora de nueva cuenta será dueño de un tren, más bien de dos porque también está en construcción el del Itsmo, aunque ese será un canal seco de carga que podrá competir con el canal de Panamá, en proyecto también desde la presidencia de Benito Juárez. Al momento, como en el juego de monopolio, el avión y el tren han fracasado en la concepción original de la cuatro te, espero que no sea presagio del fallo del resto de sus proyectos.

santiago.alamilla@santiagoalamilla.com

Publicado el 17 de enero de 2020

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